Así se presenta la postemporada de los Green Bay Packers

 

Llegan las vísperas del Lunes Negro y muchos ojos están puestos en una franquicia: los Green Bay Packers. El equipo del estado de Wisconsin ha roto una racha de ocho años disputando la postemporada arrastrado por la lesión de Aaron Rodgers. Pero por desgracia para los aficionados cabezaqueso, la ausencia del QB solamente ha venido a demostrar algo que muchos se temían: el talento que posee la plantilla es limitado, tanto que de las tres victorias conseguidas sin Rodgers dos llegaron en el tiempo extra y ante rivales de tan poca enjundia como Tampa Bay y Cleveland. Es decir, el triste balance de 3-9 sin el 12 bien podría haberse convertido en un 1-11 digno de un equipo del fondo de la liga.

 

Para analizar lo que puede ser una postemporada movida no debemos perder, no obstante, la perspectiva en cuanto a la idiosincrasia de la franquicia. Los Packers son conservadores y si buscan un enfoque sensacionalista que hable de grandes fichajes en la agencia libre y cabezas cortadas en el Black Monday, han venido al lugar equivocado. ¿Podría caer McCarthy? Posible pero improbable. ¿Ted Thompson? Casi imposible. Don Capers… bien, los tiros van por la salida de un coordinador defensivo que no ha conseguido construir una defensa fiable en estos años. Pero puede no pasar absolutamente nada y que la franquicia esté convencida de que lo único que ha torcido sus planes es la lesión de Rodgers.

 

Antes de continuar con un análisis detallado de rendimiento y situación de la plantilla Packer, hablemos un poco de números. Los últimos rumores sitúan el cap para el próximo año entre 174 y 178 millones de dólares, por lo que webs especializadas como Spotrac están usando una cifra intermedia como referencia, 176 kilos. Los Packers se presentarían con 41 jugadores bajo contrato, de los cuales entre 5 y 6 serían cortes probables a coste cero. El espacio salarial sería de 42 millones de dólares, pero si hacemos una estimación realista que incluya ya cortes, renovaciones y elecciones de draft tendríamos un espacio para entrar en el mercado de entre 12 y 16 millones de dólares, de los cuales la franquicia siempre dejará sin usar unos 4-5 como mínimo, ya que es política de la empresa disponer de ese colchón.

 

QB

 

Al margen de la absurda noticia aparecida el día de Nochebuena según la cual Aaron Rodgers debería ser liberado por los Packers a causa de una violación de las normas sobre Injury Reserve, las miradas se centran en Brent Hundley.

 

Podemos decir que el antiguo QB de la Universidad de UCLA ha pasado a formar parte de la poco ilustre lista de suplentes de AR que no se han abierto camino en la liga: Seneca Wallace, Matt Flynn, Scott Tolzien… La web especializada Football Outsiders le colocaba como uno de los jugadores más esperanzadores que apenas habían contado con snaps suficientes para demostrar su valor. Tras una docena de partidos como titular en la práctica, la evidencia es que Hundley no está listo para rescatar a los suyos en caso de una nueva lesión del titular: ha ocupado el puesto 30 en cuanto a DVOA y a una jornada para el final había lanzado los mismos TD que INT. Al margen de los números, las sensaciones han sido nefastas: malas lecturas, lentitud en el pocket e incapacidad para aplicar un playbook ya no especialmente brillante. Solo se puede salvar de su paso por la titularidad su uso del juego de carrera, de élite entre los jugadores de su posición. Lo más justo para Hundley y los Packers es un corte que libere salario y permita al jugador intentarlo en otro lugar con otras condiciones.

 

OFFENSIVE LINE

 

También el rendimiento de la línea ofensiva quesera ha estado marcado por las lesiones: Don Barclay ya se ha dado por perdido y ha salido a los Lions, Bulaga sufrió en la semana 8 una rotura de cruzado, Kyle Murphy disputó tres partidos solamente antes de romperse un pie, Bakhtiari renqueó precisamente hasta el mismo día de la lesión de Rodgers, Jason Spriggs se ha pasado buena parte de la temporada en la IR… En muy pocos partidos han podido repetir los Packers una alineación delante de su QB.

 

Dicho esto, uno de los objetivos de la franquicia debe ser mejorar la OL. En primer lugar se trata de una cuestión de salud: si tu hombre determinante es Rodgers, la mejor manera de ganar partidos es evitar que le golpeen, cosa que ha sucedido excesivamente en estos dos últimos años. En segunda instancia, los números hablan: la línea ofensiva de los Packers ha estado excelente a la hora de abrir huecos a su carrera (5º en global por el número de yardas ganadas por unos corredores que, recordemos, no son precisamente de élite)… pero el juego del equipo no se basa en lo terrestre sino en lo aéreo y ahí ha venido un rotundo fracaso: 30º equipo en protección de pase y hasta 46 sacks recibidos (aunque muchos puedan achacarse a las malas lecturas de Hundley y otros tantos se hayan evitado con sus carreras o las de Rodgers).

 

En cuanto al personal, es de suponer la vuelta en plenas facultades de Bulaga, aunque el regreso a su nivel será obviamente lento. Bakhtiari, Lane Taylor y Spriggs van a repetir. Cabe esperar que desaparezcan los problemas de Kyle Murphy. Así pues, las miradas se van a centrar en Corey Linsley y Jahri Evans. El primero se ha consolidado en el C, sale a la agencia libre y los insiders de los Packers le consideran una renovación imprescindible aunque los rankings de Pro Football Focus consideran que ha sido de los peores titulares. El segundo, a pesar de su veteranía, ha jugado casi todos los encuentros, pero su renovación parece improbable, ya que los Packers buscarán más músculo quizás en el final de la FA.

 

Con todo esto en la mano, aparece como probable que los de Wisconsin inviertan en la OL una segunda o una tercera ronda del draft, dependiendo de su board, y que además entren en el mercado para buscar uno o hasta dos guards.

 

JUEGO DE CARRERA

 

Si algo bueno ha tenido la lesión de Rodgers para los Green Bay Packers ha sido la constatación de que poseen un juego de carrera que, sin poseer piezas estelares, sí parece lo suficientemente sólido como para dar una alternativa al pase. Y decimos “parece” porque una de las grandes preguntas que nos hacemos todos los aficionados queseros (y la prensa especializada en Wisconsin y el resto de USA) es: ¿por qué ante la evidente incapacidad de Hundley para mover al equipo McCarhty no ha adaptado su playbook y su playcalling para dar mayor importancia a unos RB que eran a todas luces más efectivos? La respuesta solo la tiene una persona: el mismo MM.

 

Tampoco la evaluación del talento de Jamaal Williams y Aaron Jones parece haber sido correcta en un principio, ya que las tareas terrestres quedaron en las primeras semanas exclusivamente en manos de Ty Montgomery. Sólo a partir de la lesión de este aparecieron los dos novatos… Williams se ha situado cerca del top-10 en DVOA… pero hasta la penúltima semana solamente había ejecutado 131 carreras, lo que le dejaba en el puesto 35º entre los RB calificables estadísticamente, es decir, aquellos que superan las 100 carreras. El fenómeno se repite en la faceta de recepción: Williams ha estado entre los 15 corredores más efectivos pero en la W16 había pasado el umbral de calificación por solamente cuatro casos. El caso de Jones es aún más sangrante ya que lidera con claridad la producción de todos aquellos RB que han tenido menos de 100 carreras, con episodios tan extraños como su TD ganador ante Tampa Bay… en su primer toque, ejecutado en la prórroga.

 

Williams y Jones no dejan de ser corredores básicos, especialistas en concentrarse en un espacio y lanzarse hacia él. De Montgomery y su papel hablaremos en el apartado de receptores. En cualquier caso, los Packers se presentarán en 2018 con un juego de carrera profundo y aparentemente productivo para sus intereses.

 

RECEPTORES

 

La lesión de Rodgers ha tenido una gran víctima: el cuerpo de receptores de los Packers. Considerado hasta hace bien poco uno de los mejores (sino el mejor) de toda la NFL, la dura realidad golpea a todo aquel que vea un partido de Green Bay ahora mismo: salvo Davante Adams, ni un solo receptor (o TE) es capaz de ganar una sola ventaja ante su par. ¿Y a que no adivinan quién es agente libre esta misma primavera? Exacto: Davante Adams.

 

Los números avalan al joven receptor procedente de la Universidad de Fresno St, que de haber disputado todos los partidos probablemente habría mejorado sus cifras del año anterior y que se ha situado en el top 15 de DYAR de la liga. También le avala el análisis del juego: su velocidad y habilidad le colocaron como única opción viable para un pasador deficiente como Hundley. Dicho esto, se mantienen las dudas sobre si es una opción viable como receptor 1 habida cuenta de que su DVOA ha sido 23 entre los jugadores de su posición. En cualquier caso, ahora mismo nadie se plantea la marcha de un Adams que puede irse a los 12-13 millones de dólares al año.

 

El desplome de Cobb y Nelson ha sido clamoroso. Como señalaba ya en septiembre Football Outsiders, lo de Cobb viene de lejos. Las continuas lesiones de los últimos años han mermado su capacidad física y ya es impensable verle correr desde el backfield (sólo una carrera en esta temporada). En el caso de Nelson, su evidente química con Rodgers ha enmascarado el hecho de que tiene 33 años y hace bien poco estaba convaleciente de una rotura de ligamento cruzado. Con Hundley a los mandos, simplemente ha desaparecido su producción. Es evidente que ambos volverán a su ser en parte con el regreso de Rodgers, pero también que no son la amenaza que constituían no hace mucho.

 

Dada esta situación podría pensarse que algunos secundarios podrían haber dado un paso adelante… y nada más lejos de la realidad. La jugada que más se recordará por parte de los suplentes de los Packers es el fumble de Geronimo Allison en Charlotte que acabó para los restos con la campaña de la franquicia. Ni él ni Jeff Janis han aportado demasiado y ninguno de ellos tiene el puesto garantizado para 2018, aunque Janis es agente libre y con tan pocos snaps en estos años se ve difícil que siga, mientras el frame de G-Mo casi le garantiza un puesto entre los 53. En las últimas semanas ha aparecido el novato Michael Clark y los insiders de la franquicia le consideran ya una opción muy seria para septiembre.

 

En una franquicia con otros modos de actuar y menos respeto por su historia sería evidente el corte de Cobb o Nelson, sobre todo de este último por edad, lesiones y porque abriría 10 millones de euros en espacio salarial, dinero con el que los Packers podrían optar a un Paul Richardson que ahora mismo mejoraría de largo lo que tienen. Pero TT es poco amante de esos movimientos efectistas y por tanto debemos entrar en otras hipótesis. Si los Packers desean mejorar su cuerpo de receptores el primer paso sería que regrese a él Ty Montgomery, que partiendo desde el slot puede realizar tareas antes encomendadas a Cobb gracias a su velocidad y capacidad para romper placajes. El segundo será buscar en rondas bajas del draft o en el final de la agencia libre a un hombre que suponga una mejora cualitativa respecto a lo que hay. Sin una fuerte inversión en dinero otro plan es inviable.

 

TIGHT END

 

Podemos decir que el fantasma de Jermichael Finley (deportivo, por fortuna) persigue a los Packers. Desde la lesión medular del TE no han encontrado a un jugador capaz de ocupar el medio, correr rutas verticales y entenderse con Rodgers con cierta regularidad. Jared Cook parecía ese jugador… pero voló en la agencia libre para dar paso a la desastrosa operación de Martellus Bennett, que ha dejado unos pocos partidos en la franquicia, polémica con los médicos y 4,2 millones de espacio salarial muerto.

 

Lance Kendricks y Richard Rodgers apenas han tenido presencia real en el equipo esta campaña. El segundo es agente libre y más que evolucionar ha involucionado, por lo que podría ser víctima de la necesidad de crear un cierto espacio salarial. No sería extraño que los Packers volviesen al mercado para reforzar la posición dado que es bien sabido que los TE novatos suelen ser jugadores de desarrollo lento (más cuando podríamos estar hablando de una tercera-cuarta ronda)… y el tiempo de AR se agota. Por desgracia para ellos no hay opciones seguras en una FA débil en esta posición.

 

EQUIPOS ESPECIALES

 

Poco hay que comentar en cuanto a los equipos especiales. Sin Rodgers Mason Crosby ha tenido menos trabajo y lo ha resuelto con su típica solvencia. El equipo ha hecho un gran hallazgo con el punter Justin Vogel después de años con un Masthay poco eficiente y un Schum directamente deficiente. En cuanto a los retornos, Trevor Davis no ha estado brillante, pero sí ha cumplido y al menos dejó un big play determinante, el retorno de 70 yardas en Charlotte que acabó arruinándose con el fumble de Geronimo Allison.

 

FRONT SEVEN

 

Se me permitirá empezar esta parte con un “homenaje” al maestro Andrea Zanoni: una opinión inconveniente que no sigue la corriente mayoritaria pero que al explicarse resulta (creo) completamente razonable. Vamos allá: el pass-rush de los Packers no es un problema.

 

Ahora viene la explicación. Desde la victoria de los Broncos apoyados sobre los hombros de Von Miller y DeMarcus Ware algunos equipos han visto la posibilidad de obtener grandes éxitos sin la necesidad de un gran QB. La fórmula debe incluir un buen juego terrestre y una secundaria de nivel parejo al pass-rush. La cuestión es que este tipo de defensas son extraordinarias y su éxito final en forma de anillo, excepcional. Desde luego, cuanta más presión se ejerza sobre el QB rival más sencillo será ganar un partido de football, pero para ganar un anillo no se necesita sumar 60 sacks en una temporada.

 

Insiders y prensa especializada han invocado en estos últimos años el pass-rush como el bálsamo a todos los males defensivos queseros. Y lo cierto es que los datos son claros: esa parte de la defensa ha tenido un rendimiento más que aceptable en esta campaña, al nivel de otros muchos aspirantes al anillo.

 

Siga Capers como DC o no, parece difícil que cambien los esquemas defensivos de los Packers. Es previsible por tanto que en la línea siga imponiéndose un 3-4. Pero, en todo caso, la realidad es tozuda: ni individual ni colectivamente ha estado a mal nivel la línea defensiva de los Packers. En lo colectivo, se ha situado en 12ª posición en cuanto a la defensa de carrera y en 9ª en cuanto al porcentaje ajustado de jugadas que han terminado en sack (7,5%). Para poner en contexto estas cifras, la defensa de carrera tiene unos números globales similares a la de Seattle y la presión al QB superior a la de Minnesota.

 

En cuanto a lo individual habría que hacer distinciones relevantes. La línea defensiva está cerca de la élite en la liga, con Kenny Clark y Mike Daniels en cifras excelentes y Dean Lowry cumpliendo con su cometido. A la agencia libre sale Dial –que ha tenido bastante participación dado su bajo rendimiento– y un Montravius Adams en quien debería confiar la franquicia pero que ha tenido continuos problemas físicos.

 

Los linebackers obviamente han contribuido al esfuerzo colectivo, pero aquí hay más matices que hacer. Nick Perry (solvente a pesar de las lesiones), Jake Ryan y Blake Martinez han estado a muy buen nivel. Clay Matthews ha rebotado a niveles de 2013… pero el problema es que tiene un sueldo de estrella que no se corresponde con su rendimiento. El problema es la poca profundidad en un puesto que combina gran responsabilidad con un enorme desgaste físico: ni uno solo de los jugadores con menos snaps alcanza un rendimiento aceptable… y ninguno de los titulares es ahora élite de la liga. Esto supone que no hay respuesta a los malos partidos o bajas por lesión y expone los verdaderos problemas del equipo que se encuentran en la secundaria.

 

SECUNDARIA

 

La pareja formada por Ha-Ha Clinton Dix y Morgan Burnett forma parte de la élite de la liga y así lo avalan los números de Pro Football Focus. El segundo sale a la agencia libre y, en mi opinión, debería ser segunda prioridad del equipo solo por detrás de Davante Adams. La confianza que tiene el cuerpo técnico le ha llevado a portar “The Helmet”, es decir, el casco desde el que el DC emite las órdenes a su defensa.

 

Si los defensores interiores son buenos, los linebackers cuando menos aceptables y los safeties rozan la excelencia… todas las miradas se dirigen a los cornerbacks… y lo cierto es que llegamos con ellos al meollo de los problemas de los Green Bay Packers. Según Football Outsiders, los queseros son el segundo peor equipo contra los WR1, el 25º contra los WR2 y el 26º contra los RB en tareas de recepción. Y según PFF solamente Damarious Randall alcanza un rating promedio entre los jugadores de su posición… y por bien poco. Dicho de otro modo, los esquineros de los Packers son un auténtico drama que lastra a todo el equipo, algo que adquiere mayor gravedad si tenemos en cuenta que el mismo Randall, un Quinten Rollins que veremos cómo sale de su lesión de Aquiles, Kevin King y el safety Josh Jones han sido altas elecciones de draft. Y mientras, Casey Hayward y Micah Hyde acaparando elogios.

 

¿Cómo solucionar esto? Parece inviable ya que los Packers lo hagan vía draft. Simplemente no pueden seguir enterrando elecciones en esa posición. De nuevo debemos asumir que no acudirán a la agencia libre a la busca de un Malcolm Butler o un EJ Gaines que se conviertan en el shutdown CB que tanto necesitan. Así que nos quedan los recursos tácticos. El que se ha usado este año en algunas situaciones no ha parecido funcionar, esa extraña defensa nitro en la que llegaban a acumularse hasta seis backs para resolver por cantidad lo que no podía hacerse por calidad.

 

Por último nos quedan los mensajes que se mandan desde la propia franquicia: la solución está… en el pass-rush y en el crecimiento de jugadores jóvenes como King, Jones o Randall. En cuanto a lo primero, parece claro que la elección de primera ronda irá a parar a un DE o un OLB (dependerá como siempre de la posición final, el combine, las elecciones de otros equipos…) con el teórico objetivo de mejorar la llegada al QB y la defensa del juego de pase corto. Pero, si asumimos que el pass-rush de los Packers no era malo… ¿es realmente ésta la solución necesaria para el grave problema contra los receptores? Yo creo que no y que por aquí pueden escaparse los últimos y grandes años de Aaron Rodgers.

 

Javier Gómez-Vázquez